Categoría: Curiosidades

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La empresa fue un fracaso, pero el auto se convirtió en uno de los vehículos más reconocidos del cine estadounidense.

El vehículo en su momento tuvo más pena que gloria, pero gracias a las aventuras del Doctor Emmett Brown y Marty McFly ahora es un coche muy buscado.

El proyecto de DeLorean Motor Company nació a mediados de los años 70, gracias a John Zacahry DeLorean, un conocido hombre dentro de la industria automotriz estadounidense, debido a que fue uno de los principales ejecutivos de General Motors. Sin embargo, en 1974 decide retirarse y lo hace por una sola razón: perseguir sus sueños y lanzar su propio automóvil.

Así es como surge DMC e inmediatamente comenzaron a desarrollar su primer automóvil, posteriormente llamado DMC-12. El motivo de este nombre es por la marca que le da vida (DeLorean Motor Company) y porque se estimaba que costaría 12,000 USD, un precio relativamente razonable para la propuesta del auto.

La idea de DeLorean era crear un auto innovador e igual de exitoso que algunos de los modelos fabricados en General Motors.

Para crear un auto que resultara atractivo y llamara la atención del cliente estadounidense, DeLorean recurrió al trabajo de Italdesign y no resultó nada barato, pero John no quiso escatimar en gastos.

El proyecto fue montado en un V6 2.8L con 170 caballos de fuerza, creado por Peugeot-Volvo-Renault.

Podía acelerar de 0 a 100 km/h en 10.5 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 209 km/h, números que en la actualidad no sorprenden a nadie, pero en aquella época no estaban nada mal. Asimismo, los clientes lo podían adquirir con transmisión manual de 5 velocidades o con una automática de 3 marchas, fabricada por Renault.

Tenía un diseño con coeficiente aerodinámico de aproximadamente 0.34, puertas de alas de gaviota y la carrocería de aluminio pulido, que no estaba pintada (algunos sí tienen color) y en caso de daño podía repararse muy fácil. Eso sí, el automóvil costaba casi el doble de lo que se había pensado.

Durante su primer año el auto tuvo mucha demanda, la cual continuó todavía en buena parte de 1982, hasta que la producción se tuvo que interrumpir abruptamente a finales de ese año, luego de que meses antes llegara el golpe mortal para DeLorean Motor Company.

En agosto de 1982, John DeLorean fue acusado por tráfico de drogas, luego de haber sido detenido con un cargamento de cocaína valuado en 24 millones de dólares. Años después se comprobó la inocencia de DeLorean, pero la compañía ya había quebrado y el DMC-12 había perdido buena parte de su valor.

Se estima que en total se fabricaron 9,000 unidades entre 1981 y 1982, de las cuales aún siguen circulando más de 6,000. Tras el éxito comercial de Volver al Futuro, el automóvil incrementó su popularidad y algunas unidades se han llegado a vender por más de $50,000 USD, aunque el precio de la mayoría oscila entre $30,000 y $45,000 dólares

Aunque no hay una respuesta clara de por qué la producción eligió específicamente al DeLorean como máquina del tiempo (muy probablemente fue por el diseño), es una decisión que todo mundo agradece.

El DeLorean DMC-12 se ganó el corazón de todos los fanáticos de Volver al Futuro y estamos seguros de que sin él la saga no hubiera sido tan exitosa.

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En 1960, los robots ganaron fuerza en el imaginario popular gracias al avance de la tecnología y la carrera espacial. En sintonía con la época, Ford creó su primer robot , al que llamó Freddie Ford y utilizó para exhibir en centros comerciales, eventos y ferias de automóviles. Medía 2,74 metros de altura y estaba construido con piezas de autos de la marca del óvalo, como Mustang, Thunderbird y Granada.

Freddie terminó generando una familia, con hermanos que como él, pasaban el tiempo viajando por América para entretener al público y contar la historia de la excelencia en ingeniería de la compañía. Su primer papel fue como asistente de mago, en 1965, en una presentación de 15 minutos en el road show Mundo Mágico de Ford.

Su diseño fue inspirado por un caballero medieval con armadura. Contaba con antenas de radio en los oídos, luces de estacionamiento Mustang en los ojos y la luz de marcha atrás del Thunderbird en la boca, así como una luz intermitente sobre la cabeza. Las articulaciones de los hombros estaban hechas de tapas para llantas y los brazos estaban conformados por resortes y amortiguadores de Pick Ups.

Las manos estaban hechas con pedales de freno, en tanto que los pies eran carters del  motor del Mercury. En el pecho, exhibía indicadores de presión, amperaje, temperatura y combustible del Thunderbird. Cuando el robot se encendía, los indicadores funcionaban y hasta podía hablar.

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Esta pick-up pasó de tener un máximo de 200 hp a ofrecer unos impresionantes 570 hp gracias al transplante, que llegó casi que por casualidad y tardó poco más de dos años en hacerse.

De acuerdo a una entrevista ofrecida a Road and Track por Stephen Biagioni, fundador de SB Motorsport, la idea de la Nissan Navara-R surgió luego de construir el GT-R que usan actualmente para las competencias de drifting.

A este ultimo lo equiparon con un motor Chevrolet LS V8 mejorado con un turbocargador Garrett, lo que dejó al bloque original del deportivo japonés, un V6 DOHC Biturbo de 3,8 l sin dueño ni uso.

Así, Biagioni se pasó los últimos dos años usando su tiempo libre para trabajar en el proyecto de la Frontier en planos. El proceso de construcción inició en noviembre del año pasado, agregando algunas otras cosas además del motor.

La más poderosa

Junto al V6 y su transmisión, SB Motorsport equipó a la Navara con un sistema de suspensión KW que no solo lo levantan unos cm del piso, sino que también le facilitan controlar toda la potencia que ofrece el motor del deportivo.

Adicionalmente, la compañía está fabricando los bastidores delanteros y traseros del GT-R, pero a la medida de la pick-up para que, “en teoría”, la pick-up se maneje como si fuera el superauto japonés, aunque un poco más ancho y largo.

El toque final será hacerle algunas modificaciones al motor para que llegue hasta los 1.000 caballos de potencia, un reto que además busca lograr que la camioneta continúe siendo legal para el uso en ciudad.