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Este Ferrari F40, una de las 1.315 unidades que se llegaron a construir hasta 1992, tiene, después de tres décadas de vida tan solo 311 km recorridos, siendo uno de los F40 más nuevos que puedas llegar a encontrar en el mercado. Y es que puede resultar fácil encontrar algún F40 en el mercado de vez en cuando, pero pocas veces verás uno con un kilometraje tan bajo.

Casi para estrenar

El modelo se anuncia en el portal DrivingEmotions y se encuentra en Florida, siendo uno de los solo 213 F40 que hay en Estados Unidos. Las fotos que publican de la unidad dejan claro que su estado es inmejorable tanto por fuera con su icónico color Rosso Corsa, como por dentro, con su inconfundible interior espartano que luce de forma impecable.

Con un uso tan bajo su maravilloso motor V8 biturbo de 2.9 litros, asociado a una transmisión manual de cinco velocidades, también tiene que rendir como el primer día, con una potencia de 478 caballos y un par motor de 577 Nm directos a las ruedas traseras. Suficiente para obtener un 0 a 100 km/h en tan solo 4 segundos y una velocidad máxima de 326 km/h. Unas cifras realmente impresionantes para un deportivo de los 80.

¿El precio? Un misterio

Sin embargo hay un problema. El vendedor no ha hecho público el precio de este modelo, así que solo estará disponible para posibles interesados. En cualquier caso podemos imaginar que, teniendo en cuenta un F40 en este estado es casi un sueño, su precio será realmente vertiginoso.

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Guillermo Coppola, ex manager de Diego Maradona, es cuanto menos un personaje carismático. Escuchar sus vivencias con el Diego durante la década de los ‘80 resulta fascinante, especialmente para quienes no vivimos aquella época y muchas veces dependemos de estos relatos ajenos para “reconstruir la historia”. Una de las más interesantes, probablemente para muchos de nosotros, es cuando compró la célebre Ferrari negra.

Existen varias entrevistas donde Coppola cuenta cómo le consiguió un Ferrari negro a Diego Maradona, justo después de obtener el título con la Selección Argentina, en el Mundial de México ’86.

El principal punto de conflicto en el relato es el modelo de Ferrari que Diego le había pedido a Coppola. Diego llegó a tener varios autos de Maranello, entre los que se destacan un Testarossa y un F40, ambos adquiridos durante su tiempo en Italia y que debió vender al volver a la Argentina, por los altísimos costos de repatriación que imponía el Gobierno.

La anécdota entonces nos posiciona en 1986, con Diego encarando a su manager para que le consiga “el nuevo Ferrari”. Durante ese tiempo, el buque insignia de la marca era el Testarossa. El F40 se presentaría recién al año siguiente. Por si fuera poco, Diego exigió que fuera negro. Don Enzo Ferrari era muy reacio a usar otro color que no fuera el icónico Rosso Corsa en sus autos, pero desde siempre existieron Ferrari de diversos colores.

En el caso del Testarossa, el color negro era un opcional que se podía encargar desde la fábrica (por una módica suma, cómo no), pero en el caso del F40 no, imposible. Todas los F40 salieron de la fábrica de color rojo por orden de Il Commendatore. Las que hoy existen de otros colores fueron repintadas al salir de Maranello.

La cuestión es que Guillote aprovechó el encargo para entrevistarse personalmente con Don Enzo y de paso cumplir un sueño que muchos se lo envidiamos.

En el caso del F40 sí: se cuenta que don Enzo debía dar personalmente su bendición para acceder a una de las 400 proyectadas inicialmente (aunque se terminaron fabricando 1.315). Respecto a la indignación de Ferrari sobre el pedido de que el auto fuera negro, es probable: durante ese tiempo no había muchos pedidos de Testarossas en colores. De hecho, el primer Ferrari Testarossa negro no fue encargado por Maradona. La pidió Sylvester Stallone.

El Testarossa fue, antes que nada, un ejercicio de marketing para financiar los esfuerzos de la Scuderia de competición. Es decir: un auto de calle con todas las comodidades de la época: radio, aire acondicionado y tapizados de cuero. En cambio, el F40 fue fabricado para celebrar los 40 años que cumplía la marca en 1987, no porque “se hicieron sólo 40 unidades” (como asegura Coppola) y fue básicamente un auto de carreras con patente: no traía una innecesaria radio, un complejo aire acondicionado ni mucho menos tapizados de cuero, ya que todo eso repercutía sobre el peso e iba en contra de la raison d’être del bólido. El precio de ambos también puede explicarse por la misma razón, ya que las 1.315 unidades de la F40 tenían un valor de 400 mil dólares, mientras que el Testarossa costaba unos módicos 160 mil.

Otro punto relevante en la anécdota de Coppola es que -cuando finalmente consigue el Testarossa negro con tapizado blanco, tal y como quería Diego, que en ese momento estaba volviendo a Italia- Guillote se lo llevó al aeropuerto para dársela al bajar del avión.

En eso apareció el presidente del Club NapoliCorrado Ferlaino, con el que se pusieron a admirar el nuevo auto del Diez. En un momento de viveza, Coppola le planteó a Ferlaino que se la regalara a Diego. Sin entrar a discutir sobre la supuesta comisión que se adjudicó Coppola (unos 500 mil dólares, según él), llama la atención el “precio original” de la Ferrari.

Guillo dice que había inflado el precio “desde los 400 mil, más 100 mil por la pintura”, pero si revisamos el precio del Testarossa por aquella época, y teniendo en cuenta todos los opcionales que ofrecía, es poco probable que haya costado más 300 mil dólares, pintura incluida. Es por eso que capaz ese “millón de dólares pagados por Ferlaino por la Ferrari” correspondan al F40 adjudicada a Diego en 1989, cuando todavía jugaba para el Napoli.

En resumen, según lo recabado gracias a San Google, podemos concluir que la anécdota del Ferrari negro tiene pedacitos de la historia del Testarossa negro de 1986 y elF40 rojo de 1989.

Diego Maradona con la famosa Ferrari Testarossa negra.

Don Diego Maradona (padre), con las Ferrari F40 roja (en primer plano) y Testarossa negra (atrás) de su hijo.

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Esto ocurrirá dentro de 24 meses, aproximadamente, según indicó el director de operaciones de Ford, Jim Farley, que es cuando se presentarán variantes eléctricas tanto de la mencionada F150 como de la van Transit. De la Transit ya se había manejado un derivado EV para el año-modelo 2020, pero de la pick-up no se había dado una fecha concreta, hasta ahora. La firma del óvalo quedará uno meses por detrás de la GMC Hummer EV  y la Tesla Cybertruc, que se develarán a finales de 2021. Al parecer tienen confianza en su amplia base de clientes en el segmento de los vehículos de trabajo.

Tecnología propia

La Nikola Badger, otra competidora en el nicho, comenzará a tomar pedidos previos este mes. Las acciones de Nikola y Tesla se dispararon recién en el mercado bursátil, lo que quizá impulsó a Ford a adelantar la fecha de lanzamiento de su propia pick-up a electricidad. La F-150 EV será un desarrollo totalmente propio de Ford, por lo que no se apoyará ni en tecnología de Rivian, startup en la que Ford realizó una importante inversión, así como tampoco lo hará con Volkswagen, con la que acaba de firmar una alianza en vehículos eléctricos y de trabajo.

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Hace algunas horas, la marca japonesa publicó en la cuenta de instagram de Mazda Australia, una imágen en la que nos seducen con la silueta de una pick up.

En el mensaje se lee “Algo grande está por venir. Conéctense el 17 de Junio a las 11 am hora de Australia”

Por lo que no nos queda la duda de que la próxima semana, el fabricante nipón presentará a una nueva BT-50 que no se ha renovado en casi una década.

Hasta el momento, toda la información que conocemos es que la nueva generación de BT-50 dejará de usar la plataforma y motores de la conocida Ford Ranger, por lo que marca el final de su alianza.

Esta nueva BT-50 se basa en la nueva Isuzu D-Max, que actualmente lleva un actualizado motor de 3.0 litros 4 cilindros turbo diésel que produce 187 caballos y 450 Nm de torque, que trabaja en conjunto con una transmisión mecánica de 6 marchas o una automática de 6 velocidades.

Mientras tanto, nos queda esperar a ver con qué nos sorprende Mazda.