Categoría: Recomendaciones

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  1. Aire acondicionado
    Según algunos informes, el uso excesivo puede incrementar hasta un 20% el consumo de combustible.
  2. Forma de conducción
    Manejar a bajas revoluciones ayuda a bajar el consumo. Tampoco debemos manejar en forma agresiva como aceleraciones y frenadas bruscas. Una buena sincronización del paso de marchas también es un punto importante para el ahorro.
  3. Revisión en los neumáticos y del motor
    La presión de los neumáticos y el funcionamiento del motor son dos puntos sensibles a la hora del ahorro de combustible. En el primer caso sería bueno revisar el inflado de ellos, una vez cada quince días. Menos o más de lo establecido, (Depende del fabricante) (Aconsejable: 35 PSI) modifica el “pisado” del vehículo en el suelo y esa diferencia interfiere en el consumo. En cuanto al motor, hay que revisar periódicamente los niveles de los fluidos para asegurarnos de su funcionamiento correcto.

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El olor a gasolina no es normal en ninguna circunstancia porque el habitáculo está bien aislado y el aroma del combustible que se quema en el motor no llega al interior, así que sentirlo es un síntoma claro de avería.

Cuando comencemos a notar un olor a gasolina, es importante llevar el vehículo al taller lo antes posible.

Porque seguramente la avería es grave y además puede resultar peligrosa.

Cualquier fuga de combustible, sobre todo si se produce cerca del motor o del escape, puede causar un incendio.

Algunos de los motivos por los que notaremos un intenso olor a gasolina están relacionados con averías en alguna de las siguientes piezas:

1.- Tanque de combustible:

La causa del olor a gasolina más probable es una filtración en el tanque de combustible, se produce por una rotura ante un golpe fuerte.

También se deteriora si el vehículo es muy antiguo, o por humedad estancada que no se seca nunca hasta que lo revienta.

Además de olor, una filtración del tanque de combustible se detecta porque deja una mancha en el suelo cuando está estacionado durante algún tiempo en el mismo sitio.

Es posible reparar el tanque en algunas ocasiones, pero para asegurar su correcto funcionamiento, lo mejor es cambiarlo.

2.- Mangueras:

Las mangueras pueden romperse o agujerearse fácilmente porque están ubicadas debajo del vehículo y no se recubren con ninguna protección, de manera que un vidrio o una piedra que salte en el camino puede fácilmente dañarlas.

La rotura de una manguera es una situación peligrosa, la gasolina pasa por ellas a mucha presión y los agujeros pueden convertirse en un spray de combustible que en determinadas circunstancias puede terminar en incendio.

3.- Inyector:

Los filtros que sellan el inyector o su goma de anillo, pueden desgastarse por el uso y el paso del tiempo.

Esto significa que habrá una filtración de gasolina y notaremos claramente su olor, aunque es una avería sencilla porque solamente tendremos que cambiar los sellos.

4.- Escape:

Puede pasar que algunas partículas de gasolina se cuelen al tubo de escape y por ahí se evaporen.

Esto quiere decir que hay algún fallo en el motor que hace que el combustible no se queme por completo, una avería que puede resultar compleja.

5.- Canister:

Se trata de un recipiente plástico lleno de carbón que se encarga de filtrar los gases antes de su emisión a la atmósfera, cumpliendo así una función medioambiental, también se conoce como filtro de carbono activo.

Es una pieza que no se puede reparar y será necesario cambiar, además cuando se rompe o tiene una fuga, es probable que se encienda la luz de check engine en el tablero.

Cuando notemos que el olor a gasolina es persistente, lo mejor será llevar el vehículo al taller para que den con la causa y la solucionen.

Si el daño es una fisura en el tanque o la manguera, debemos apagarlo y llamar a una grúa para el traslado.

 

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¿Por qué me vibra el volante? Esa es una pregunta bastante frecuente a la que vamos a intentar dar respuesta en Gport Motors revisando las principales causas de las vibraciones y viendo las soluciones, la forma de proceder en cada caso y el precio aproximado de la reparación.

Lo primero que hay que distinguir es si el volante vibra con el coche en movimiento o también lo hace cuando está parado (pero con el motor en marcha). En este artículo nos centraremos en las vibraciones en el volante con el coche en movimiento, por ser las más habituales y tener orígenes más diversos y complicados.

  1. El estado de los neumáticos y su equilibrado

Cuando nos vibra el volante, el origen de esas molestas vibraciones suele estar relacionado con los propios neumáticos.

Si nuestro vehículo equipa neumáticos con desgastes desiguales en el eje delantero o estos tienen algún defecto derivado del paso del tiempo, largos periodos de inactividad, o defectos de fabricación (relativamente frecuente en neumáticos de bajo coste) notaremos desagradables movimientos en nuestro volante. Uno de los problemas que suelen surgir cuando no se usa el coche durante un largo periodo es que los neumáticos se deformen en su banda de rodadura. Este defecto se suele manifestar en vibraciones o movimientos en la dirección a velocidades de entre 5 y 40 km/h.

Para evitar esto, cuando dejes tu auto parado mucho tiempo, debes subir la presión de los neumáticos. Así eliminarás la deformación de estos contra el suelo y no se deformarán de forma permanente. Normalmente es suficiente con 35 PSI, pero puede variar.

El desequilibrado de los neumáticos es otro de los factores frecuentes por los que nos puede vibrar el volante del coche. Si el volante vibra sólo a una velocidad determinada (por ejemplo a 100km/h) o en un determinado rango de velocidades, posiblemente el origen del problema sean unos neumáticos desequilibrados.

La solución es sencilla y económica : equilibrar nuevamente los neumáticos (unos 40 Bs/neumático). Tampoco sería la primera vez que el único motivo de las vibraciones son unos tornillos de llanta mal apretados, cuyo par de apriete debería estar entre 100 y 140 Nm aproximadamente.

  1. Dirección desalineada

Todos los vehículos tienen que respetar unas cotas determinadas por los fabricantes para que el neumático pise el suelo de forma óptima. Si nuestra dirección está desalineada o los elementos de suspensión no están perfectamente ajustados puede darse un desgaste prematuro de los neumáticos, un aumento del consumo, un peor comportamiento dinámico del vehículo y las dichosas vibraciones en el volante.

La solución para este problema pasa por una visita al taller, sí o sí. Son necesarios elementos de precisión e información técnica para poder ajustar convenientemente las cotas de la suspensión y de la dirección. El coste puede rondar entre 80 y 150 Bs, aunque variará en función del precio de la mano de obra, de la complejidad del vehículo y de los ajustes necesarios.

  1. Discos de freno en mal estado

Si el volante vibra cuando frenas, el origen casi siempre está en los frenos. En tal caso lo más probable es que los discos de freno delanteros estén deformados. Al no estar completamente planos transmiten molestas vibraciones al volante y a los pedales y disminuyen enormemente la eficacia de la frenada.

El alabeo de los frenos puede producirse por un uso muy exigente de los mismos, cambios bruscos de temperatura (por ejemplo pasar un gran charco tras una frenada intensa) o por el propio desgaste de discos y pastillas. En este caso la solución pasa por rectificar los discos de freno o sustituirlos por unos nuevos. El precio de esta reparación es muy variable, los precios del rectificado de disco oscilan entre 60 y 120 Bs.

 

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Existen una serie de detalles que debes de considerar para no disminuir el valor de tu auto. La realidad es que las causas abundan, pero aquí te mostramos algunas de las más comunes.

Kilometraje

Esta es una de las razones más comunes de la baja de precio en un vehículo, pues aunque el automotor sea del año-modelo en curso, si tiene mucho recorrido, afectará su valor. El promedio de kilometraje anual recorrido “normal” es de alrededor de 20 mil kilómetros y si la media es superada es seguro que tu vehículo valdrá un poco menos.

Mantenimiento

Hay personas que desconocen el estado mecánico de un vehículo. Tener la certeza de que el mantenimiento fue realizado en tiempo y forma por un taller certificado, con mano de obra capacitada es lo ideal y no hacerlo así son causa de una disminución de valor en el vehículo.

Funcionamiento

Esta es, tal vez, la razón más obvia de pérdida de valor de un automóvil, pues la premisa es sencilla. Si a tu vehículo no le funciona cualquier sistema o elemento es razón para una baja de precio. Las fallas mecánicas, sobre todo de motor, son las que se consideran como graves y factor de depreciación obvio.

 

La oferta y la demanda, el modelo específico del automotor, reputación de la marca y el modelo, equipamiento, modificaciones, estado general del vehículo y otras razones, son causa de depreciación

Es primordial buscar mantener a nuestro automóvil en las condiciones ideales, pensando en el futuro y en un posible escenario de venta. Aunque ya sabes que no recuperarás el dinero que gastaste, puedes disminuir las pérdidas con buenos cuidados generales.